- Los resultados se centraron en más de mil mujeres y fueron publicados en American Journal of Cardiology
Había riesgo reducido de morir en el período de seguimiento si las mujeres bebían vino, cerveza o bebidas alcohólicas de alta graduación
CAMBRIDGE, ESTADOS UNIDOS (28/OCT/2011).- Las mujeres que tomaban desde unas pocas
bebidas alcohólicas al mes hasta más de tres copas a la semana durante el año
previo a sufrir un ataque al corazón acabaron viviendo más que aquellas que
nunca bebían alcohol, según indica un estudio estadounidense.
Los
resultados, que se centraron en más de mil mujeres y fueron publicados en
American Journal of Cardiology, se suman a la creciente evidencia de que el
alcohol, independientemente del tipo de bebida, puede ser bueno para el
corazón.
"Una cosa interesante fue que no vimos diferencias entre
distintos tipos de bebidas", dijo Joshua Rosenbloom, estudiante de la Facultad
de Medicina de Harvard que dirigió el estudio.
"Esta última evidencia
sugiere que es el alcohol en sí mismo el que es beneficioso",
añadió.
Había un riesgo igualmente reducido de morir en el período de
seguimiento si las mujeres bebían vino, cerveza o bebidas alcohólicas de alta
graduación, según concluyeron Rosenbloom y sus colegas.
"Una bebida al
día es un objetivo realmente bueno, asumiendo que una persona pueda ser
disciplinada al respecto", dijo James O'Keefe, cardiólogo del Sistema de Salud
de St. Luke en Kansas City, Missouri, quien no participó en el
estudio.
Los investigadores examinaron a más de mil 200 mujeres
hospitalizadas por un ataque cardíaco. Les preguntaron cuántas bebidas
alcohólicas consumían habitualmente, junto con otras preguntas sobre salud y
estilo de vida.
Después de al menos 10 años de seguimiento, el equipo
descubrió que 44 de cada 100 mujeres que eran abstemias habían muerto, comparado
con 25 de cada 100 bebedoras ocasionales y 18 de cada 100 consumidoras
habituales de alcohol.
Esto se tradujo en una probabilidad
aproximadamente un 35% menor de morir durante el período de
seguimiento para las mujeres que bebían con respecto a las que no lo
hacían.
En un estudio anterior que incluyó a hombres y mujeres, O'Keefe
descubrió que la gente que seguía bebiendo moderadamente después de sufrir un
ataque al corazón tenía mejor salud que la que era abstemia.
"No es
necesario asumir que la gente necesita dejar de beber una vez que desarrolla una
enfermedad cardíaca", declaró.
"El problema es que el alcohol es un
terreno resbaladizo, y aunque sabemos que un poco es bueno para nosotros, mucho
es realmente malo", agregó O'Keefe.