CIUDAD DE MÉXICO (12/OCT/2011).- Una especie de pulpo gigante de más de 30 metros de largo,
similar al kraken, surcó los mares en el periodo Triásico. El animal marino se
alimentaba de ictiosaurios, de 15 metros, al atraparlos con sus tentáculos,
arrastrarlos a su guarida, trozarlos y después alimentarse de ellos. Si bien no
hay pruebas físicas de su existencia el análisis de los restos de sus presas en
su posible morada indican esto, propuso un paleontólogo.
Desde su
descubrimiento en 1928, los nueve fósiles de ictiosaurios en el desierto Nevada
han abierto muchas interrogantes entre la comunidad científica. Esta semana el
paleontólogo Mark McMenamin propuso que las diferencias en los huesos de los
animales marinos indican que murieron por el ataque de un animal más grande que
los arrastró hasta su guarida. El responsable sería el mítico kraken.
El
especialista del Colegio Mount Holyoke presentó sus resultados en la reunión
anual de la Sociedad Geológica de Estados Unidos en Minneapolis que contradicen
las teorías hasta ahora vigentes que indican que los ictiosaurios sucumbieron
ante una plaga de algas tóxicas, o que vararon y perecieron en
tierra.
McMenamin encontró que algunos huesos aparecen intactos, mientras
otros están rotos y dispersos, además otros indican que estuvieron expuestos al
agua por más tiempo, lo que contradice la idea de una muerte masiva.
"También
parece que los huesos fueron reorganizados deliberadamente. Algunos de los
discos vertebrales están dispuestos en curiosos patrones lineales con una
regularidad casi geométrica, como un rompecabezas.
El kraken del triásico pudo
ser el invertebrado más inteligente que haya existido. Esto recuerda a los
pulpos, un depredador moderno extremadamente inteligente que manipula los huesos
de sus presas", dijo McMenamin a Science Daily.
McMenamin expuso que dado que
los cefalópodos, como los pulpos o calamares, tienen un cuerpo con estructuras
blandas el que se conserve un registro fósil es sumamente difícil. Sin embargo,
varios expertos dudaron de su teoría.
"La idea de que un cefalópodo pudiera
organizar objetos en patrones, incluso sin intención es sumamente especulativo.
No hay nada en la literatura científica que sugiere que los cefalópodos de hoy
en día hagan algo como esto", dijo el biólogo marino Roger Hanlon a la revista
Nature.
"En su ambiente natural, los pulpos a veces toman objetos brillantes.
Son criaturas curiosas, pero no manipulan su entrono. Pueden apilar rocas fuera
de sus guaridas, pero no se sabe que lleven a sus presas", dijo James Wood, un
experto en el comportamiento de los cefalópodos y director asociado en el
Acuario de Waikiki, en Hawai.