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El crimen roba a Petróleos Mexicanos 10 mil barriles diarios de hidrocarburos

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IMAGEN COTIDIANA. Las tomas clandestinas de hidrocarburos son cosa de todos los días. SUN /

  • Reportaje de VICE México
  • Los cárteles del País diversifican sus negocios a otras áreas que les generen más ingresos

CIUDAD DE MÉXICO (31/JUL/2014).- Además de traficar drogas como cocaína, mariguana y metanfetaminas, los cárteles en México han diversificado sus negocios a otras áreas lucrativas como la extorsión y el tráfico de migrantes. Pero en los últimos años, han encontrado un nuevo negocio, más fácil, menos peligroso y que potencialmente puede dejarles aún más dinero: el robo de hidrocarburos.

Así lo señala un reportaje de VICE México en coproducción con VICE Nueva York, que reproduce el portal Sin Embargo.

En México, el crimen organizado le roba a Petróleos Mexicanos (Pemex) cerca de 10 mil barriles de hidrocarburos todos los días (un barril contiene 159 litros), a través de tomas clandestinas, las cuales a menudo provocan accidentes fatales. Pemex calcula que las pérdidas por lo robado ascienden a más de 65 mil millones de pesos.

Este hidrocarburo se vende en el mercado negro a industrias, gasolineras, particulares e incluso a empresas estadunidenses.

Mientras la Policía y el Ejército luchan contra los narcos y los cárteles luchan entre sí, el número de víctimas por secuestros, explosiones o en enfrentamientos por proteger los ductos aumentan.

VICE reporta cómo el narcotráfico accede a los oleoductos de Pemex para drenarlos y después vender el combustible robado, a menudo en Estados Unidos, para obtener ganancias multimillonarias. Desde el año 2000, Pemex ha reportado un aumento del 1,548% en ductos ilegales de su petróleo.

En Reynosa, Tamaulipas, donde se condujo el reportaje, la presencia del narcotráfico es tan fuerte que los reporteros necesitaron de una escolta militar. Visitaron un oleoducto de Pemex donde creían que se había realizado un robo en los últimos días. Camino al oleoducto y a bordo de un vehículo blindado escuchaban a través de un walkie-talkie común y corriente las voces de los narcotraficantes, que ni siquiera se molestan en usar frecuencias cerradas.

Los narcotraficantes vigilaban a los militares y agentes federales que supuestamente los vigilan a ellos. “Pandas” y “ochentas”, decían en código para referirse a policías y soldados.

Un fuerte olor a gasolina reveló a los militares que efectivamente se había llevado a cabo un robo. Desenterrando las tuberías vieron el corte a través del cual se había extraído el combustible. Expertos lo sellaron, aunque a sólo unos metros había un corte exactamente igual que habían tenido que sellar días antes.


CRÉDITOS:

/ HJ
Jul-31 00:08 hrs

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