CIUDAD
JUAREZ, CHIHUAHUA (07/NOV/2011).- El Estado mexicano reconoció el lunes su responsabilidad
y pidió perdón por el asesinato de tres jóvenes mujeres en un campo en la
localidad fronteriza
Ciudad Juárez en 2001, como parte del cumplimiento de una
sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH).
El
tribunal regional condenó a México a finales de 2009 por considerar que violó
los derechos de tres jóvenes que aparecieron asesinadas en un campo algodonero
de Juárez, al no establecer medidas de protección de las víctimas, dos de las
cuales eran menores de edad, y por la falta de diligencia en la investigación de
los crímenes.
La Corte IDH estableció que México debía reanudar las
investigaciones, realizar un acto público de reconocimiento de su
responsabilidad y levantar un monumento en memoria de las
víctimas.
"Reconocemos la responsabilidad por todos esos
actos y omisiones que nunca debieron tener lugar, porque fueron actos de
violencia, discriminación e irresponsabilidad del Estado mexicano en su
conjunto, cuya consecuencia fue la pérdida de vidas humanas y devastación de
familias enteras", dijo Felipe de Jesús Zamora, subsecretario de Asuntos
Jurídicos de la Secretaría de Gobernación.
"Por ello pedimos perdón,
tenemos obligación de investigar estos delitos, y no nos referimos sólo a los
homicidios sino también a las inconsistencias, errores y actos de negligencia
cometidos por los servidores públicos a cargo de las investigaciones".
Ningún familiar de las tres víctimas asistió al
acto en el que se inauguró un monumento dedicado a siete de las cientos de mujeres asesinadas en
Ciudad Juárez desde 1993, en el que irrumpieron madres de víctimas para exigir justicia y un memorial "completo".
El
memorial fue construido sobre un campo de siembra de algodón de la urbe
mexicana, donde en 2001 fueron hallados los
cadáveres de ocho mujeres con signos de violación y malos tratos, de los
cuales solo siete fueron identificados.
Se trata de Esmeralda
Herrera Monreal, Laura Berenice Ramos Monárrez, Claudia Ivette González,
María de los Ángeles Acosta Ramírez, Mayra Juliana Reyes Solís, Merlín
Elizabeth Rodríguez Sáenz y María Rocina Galicia, cuyas edades van de
los 15 a los 19 años.
Ciudad Juárez, en la frontera con El Paso, Texas, atrajo la
atención nacional e internacional cuando a partir de 1993 comenzaron a aparecer
cuerpos de mujeres en zonas desérticas y alejadas, algunas violadas y mutiladas,
en uno de los casos más paradigmáticos de violencia de género en
México.
La Corte IDH, sin embargo, sólo condenó al Estado mexicano por los
asesinatos de Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monreal y Laura
Berenice Ramos Monárrez.
Las cifras sobre el número de mujeres asesinadas en Ciudad Juárez
desde 1993 varían. Algunas organizaciones han señalado que hasta el 2007 habían
sido muertas más de 500 mujeres. Otras dicen que son más de 750
víctimas.
El tribunal ordenó al Estado pagar a las familias de las víctimas un
total de 383 mil dólares, así como realizar, en el plazo de un año, un
acto público de reconocimiento de la culpa y construir un monumento en
memoria de las mujeres que han muerto por razones de género en Ciudad
Juárez, entre otras medidas.
Con información de AP y EFE