GUADALAJARA, JALISCO (12/NOV/2011).- Desde lo alto de las montañas, el mundo cobra una perspectiva distinta.
El alma vibra con el relieve de la geografía, el aire se percibe más
fresco y las presiones de la vida cotidiana parecen ser tan diminutas
como las aldeas que se pierden entre la mancha verde de los árboles. Por
instantes el tiempo se suspende y las palabras se ausentan ante la
perfección de la naturaleza. Las Experiencias Cumbres son estos momentos
de ensimismamiento en donde los sentimientos rebasan la lógica y lo
inexplicable desplaza a la razón.
La Sierra Tarahumara, ubicada en el Estado de Chihuahua, forma parte de
la Sierra Madre Occidental. Sin embargo, más allá de ser parte de una
cadena montañosa, la Tarahumara es la casa de los rarámuri, grupo
indígena autóctono de la región. Éstos, convencionalmente conocidos como
indios tarahumara, conservan su cultura e instituciones tradicionales,
pese a las intervenciones de la sociedad occidental.
La desafiante geografía montañesa, así como la profunda sabiduría del
pueblo rarámuri, cautivaron a Romayne Wheeler, quien en 1992 tomó la
decisión de abandonar el mundo moderno para colocar su piano de gran
concierto en la altura de la sierra. Romayne nació en 1942 en Santa
Helena, California, y tras doce años de intensos Wiener Musikhochschule
(la Universidad de Música de Viena) y como concertista de piano, del
Konservatorium der Stadt Wien, (Conservatorio de Música de Viena).
Tras recorrer 67 países, Wheeler, identificado con el misticismo
rarámuri ,se asentó definitivamente para convertirse en un miembro más
de esta comunidad. El cristalino sonido del piano de Wheeler ha
inspirado a decenas de jóvenes indígenas para iniciar sus estudios en
música, tal es el caso de Romeyno Gutiérrez Luna. Actualmente el
“Pianista de la Sierra” destina todos sus ingresos, producto de la
música, en beneficio de la educación y la salud del pueblo que ahora
identifica como su familia.
Wheeler ha colocado su piano en la cima de las montañas y ha logrado una
conjunción entre su música y el compromiso social. A través de la
sublimidad de sus notas, Romayne penetra en la profundidad del Universo y
comparte con el mundo sus Experiencias Cumbres, las cuales ha adoptado
como un hábito en su apasionante trayectoria musical.
Gilda Colin Bracamontes
FRASE
''Si busco la alegría, la pierdo; si hago la alegría, la aumento
''
Romayne Wheeler.
Voluntades
Historias de éxito que trascienden Romeyno Gutiérrez Luna
Romeyno Gutiérrez Luna
La esencia rarámuri en una melodía
En 1992 Romayne Wheeler decidió instalarse definitivamente en la Sierra
Tarahumara; a lo largo de estos años ha consolidado proyectos de
salubridad y educación en beneficio de la comunidad tarahumara, sin
embargo, también ha apadrinado a niños y jóvenes rarámuri cuya pasión
por la música es un talento en potencia.
Tal es el caso de Romeyno Gutiérrez Luna, joven tarahumara que a sus 25
años se ha presentado en importantes foros en México y Estados Unidos.
Su gusto por el arte se desarrolló desde una muy temprana edad, pues
creció rodeado por una familia con un aprecio particular por la música.
Hijo de Juan Gutiérrez Luna, uno de los violinistas más reconocidos en
la región, y ahijado de Wheeler, Romeyno descubrió su gusto y habilidad
por el piano a los cinco años. Aunque al principio éste tocaba por mero
entretenimiento y diversión, Wheeler reconoció el talento innato en el
niño y, por lo tanto, comenzó a darle sus primeras lecciones de música.
Optar por el universo musical como una forma de vida no fue sencillo. Al
vivir en la sierra, Romeyno tuvo que interrumpir sus estudios como
pianista para cursar la primaria y la secundaria, ya que los centros
educativos se encontraban sumamente lejos de su localidad.
Posteriormente Wheeler le obsequió un piano vertical, presente que
cambiaría la vida del joven rarámuri. Con éste, Romeyno persistió con su
preparación musical, pese a la distancia.
Tras concluir sus estudios de bachillerato, Romeyno tenía la convicción
de iniciarse como pianista profesional para entregar su existencia al
sublime sonido del instrumento. Con el afán de conquistar su sueño,
Gutiérrez Luna tenía que viajar siete horas cada quince días para tomar
una lección de poco más de una hora. Finalmente, su firme vocación lo
llevó a ingresar al Conservatorio de Chihuahua, en donde actualmente
inicia su carrera como músico.
La inspiración y el apoyo de Wheeler fue un factor decisivo en el
desarrollo de Romeyno, pues a través de él se enamoró del sonido
cristalino de las notas y comprendió que la música, más que una melodía,
es un canto del alma que alegra y enciende al espíritu.
Romayne Wheeler
El “Pianista de la Sierra”—¿Quien es Romayne Wheeler, según Romayne Wheeler?
—Aún exploro esa pregunta. Siento que tengo todas las razas y todos los
pueblos dentro de mi sangre. Mis primeros 16 años transcurrieron en
Guatemala, Panamá, Costa Rica y México. De ahí me fui a Austria a
estudiar piano y composición. Mi mamá era maestra de piano y por eso yo
creo que escuchaba la música desde el vientre, a mi papá también le
gustaba componer. Querían que fuera doctor, y sí me interesa, pero la
música le ganó y me casé con ella.
—¿Qué pieza musical marcó su vida?
—Cuando tenía nueve años fui a San Juan, Puerto Rico, y ahí tocó Andrés
Segovia los Recuerdos de la Alhambra en guitarra. No tenía ni idea de
qué era la Alhambra, pero al escucharlo sentí que lo más bello de la
vida estaba plasmado en una melodía. Quise pasarla al piano, pero tiene
un trémulo en donde el sonido se repite constantemente y en el piano no
se usa esta técnica, porque los tendones de la mano se lastiman por
tanta fricción. Fue hasta los 17 años que pude tocar hasta el final esta
composición sin tener dolor. Esta pieza se convirtió en mi estrella y
desde 1968, en mi primera gira de conciertos, la he tocado al final de
todos los programas.
—Tras haber recorrido tantos países, ¿qué lo llevó a tomar la decisión de asentarse definitivamente en la Tarahumara?
—No es algo que pasa de un momento a otro, se va dando desde 1980 hasta
1992. Cada año iba con el fin de escribir la música de la Tarahumara
para un archivo en Viena. En este tiempo, viví en una cueva que está 100
metros debajo de donde tengo el piano ahora; pronto me convertí en el
centro turístico para los rarámuri, porque les encanta el sonido
cristalino del piano. Cada vez me enamoraba más de su carácter y del
paisaje, era como regresar al origen de la Creación, donde la persona
más valiosa es el que más aporta a la vida. Me encanta el alpinismo, y
cuando viví en Austria siempre había querido poner mi piano en la cima
de las montañas. Sin embargo, cuando dejé Viena, después de vivir 32
años en Austria, sentía que había comenzando a arrepentirme. Tuve que
dejar todo lo conocido y una cierta garantía de sobrevivencia como
compositor, lo cual no es fácil en el arte, pero tomé la decisión y me
entregué. Mucha gente pensó que estaba loco al hacer esto, pero los
ignoré y cuando di el brinco de locura vino un milagro tras otro.
—¿Cuál fue el resultado de esta decisión?
—Me di cuenta que la vida que había llevado hasta entonces era como la
de un turista que pasa sin dejar huella. Comencé a involucrarme más en
las vidas de las personas a mi alrededor. Vi que había una mortalidad
enorme entre los niños por falta de nutrición o diarreas, y comencé con
una pequeña clínica. Nació también la idea de las becas por medio de la
música para que los niños fueran más allá de la primaria. Al fin decidí
hacer un hospital, al cual llamamos Karí Owáame, Casa de Sanación en
rarámuri. Ahora dedico lo que entra de mis conciertos a la clínica y a
las becas. Esta decisión ha traído mucha luz a mi vida, me siento diez
años más joven, como si naciera hacia una nueva posibilidad de vida.
—¿Cómo describiría usted la filosofía del pueblo tarahumara?
Es regresar a la fuente original de lo que es ser un verdadero ser
humano, donde el hombre más respetado es el que más ayuda. Comparten
todo lo que se les da y muy pocas cosas son de interés material, pues lo
más importante es ayudarse unos a otros. Es otra dimensión, ahí se cree
que todo tiene alma, pero nosotros hemos olvidado que todo tiene
derecho de vivir, y es que muchas veces la gente de razón no tiene
corazón.
—¿Cuál es la responsabilidad del hombre respecto al futuro del mundo?
—Somos los guardianes de nuestra Madre Tierra, tenemos una
responsabilidad enorme de cuidarla, de ser una familia y de sentirnos
responsables por el bienestar del prójimo, sin pensar en fronteras,
razas o atributos que nos puedan dividir.
—¿Qué es más peligroso, la ignorancia o la indiferencia?
—Son dos pies adversos; sin embargo, en algunas ocasiones las personas
no tienen la culpa de su ignorancia, al haber nacido en un entorno que
no les ofrece las oportunidades para abrir los ojos, pero la
indiferencia es ser totalmente egoísta y considerar a los demás como
objetos para alzar el bienestar propio.
—¿Qué debate y entre quiénes le gustaría presenciar?
—Sería muy interesante resucitar a Gandhi y escucharlo conversar con el
Dalai Lama, para ver tantas cosas en las que pueden coincidir. Creo que
la palabra amor se ha desgastado por el mal uso, pero ellos tienen un
mensaje de paz, tranquilidad y una vida serena que comparten. También
podríamos llamar a Jesús para que estuviera presente, aunque Él no
tendría que hablar mucho, porque su vida fue luminosa, y cuando una vida
es luminosa las obras hablan por sí mismas.
—¿Qué sabe ahora que le hubiera gustado saber antes?
—Me hubiera gustado llegar a la etapa en la que estoy 20 años antes,
pero estaba demasiado sumergido en los 67 países en donde he vivido.
Ahora ya no existen países para mí, creo que realmente todos somos uno.
—¿Qué mensaje puede dar a los jóvenes de Mar Adentro?
—Sobre cada una de estas preguntas se podría escribir un ensayo, pero
una sola recomendación sería enfocarse con más ahínco en estos valores,
darle continuidad a los pensamientos y a las estrellas que guían a Mar
Adentro. Vivimos en una sociedad superficial donde se hace todo a la
misma vez, en lugar de realmente llegar al fondo. No vivan lo que les
apasiona como una curiosidad o como un momento, hagan de sus ideales su
forma de vida.
10 notas positivas
1. México asume la presidencia del G20.
2. Almudena Grandes gana el Premio Sor Juana Inés de la Cruz.
3. Guadalajara se prepara para Juegos Parapanamericanos 2011.
4. Yahel Castillo, Yadira Lira, Adrián González, Ángeles Ortiz, Daniel Aceves y Jerzy Hausle ber serán reconocidos con el Premio Nacional de Deportes 2011.
5. Se celebra la cuarta edición del Lorena Ochoa Invitational en el Country Club.
6. Se lleva a cabo el Seminario Internacional de Movilidad Inteligente en Guadalajara.
7. Carlos López-Otín fue galardonado con el Premio México de Ciencia y Tecnología.
8. Comienza la primera etapa de la construcción del Museo de la Barranca.
9. Envía Cruz Roja 22 toneladas de ayuda a damnificados de Tabasco.
10. Proponen crear becas para migrantes indocumentados.
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