GUADALAJARA, JALISCO (04/JUN/2010).- Ni la
llamada ‘Economía del conocimiento’, ni ‘la sociedad de la información’, pueden
ofrecer una respuesta a los problemas del mundo contemporáneo si es que estas no
se hacen acompañar de las humanidades, del arte y de la cultura, advirtió el
rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro
Robles:
“Si acaso pensamos de esa manera, vamos a tener un mundo de
tecnología que va a seguir reproduciendo muchas de las deficiencias que tenemos
en la sociedad contemporánea. Si queremos realmente avanzar en la dirección
pertinente, tenemos que incluir, por supuesto a la ciencia, ni duda cabe, por
supuesto la educación superior, pero tenemos que incluir a las humanidades, al
arte y a la cultura”.
Adujo que un mundo que pretende resolver sus
problemas solamente a través de la ciencia, de la economía, de la tecnología o
de los desarrollos, es una sociedad “que tarde que temprano” va a tener que
regresar a rescatar las disciplinas que ha dejado de lado:
“O lo más
probable –predijo el rector de la UNAM- no va haber una sociedad que pueda hacer
eso, porque siempre habremos muchos en esas sociedades que estaremos recordando
que la poesía, que la filosofía, que la historia, que las bellas artes, la
pintura, el teatro, el cine, etcétera, etcétera, son esenciales para el
desarrollo integral del ser humano”.
Narro Robles agregó que dichas
actividades son “esencialmente humanas” y “profundamente trascendentes” para la
función social que desarrollan las universidades.
Para saberLa
economía del conocimiento o economía basada en conocimiento (EBC) se caracteriza
por utilizar el conocimiento como elemento fundamental para generar valor y
riqueza por medio de su transformación a información. En las últimas décadas, la
inversión en capital intangible ha crecido considerablemente. En esta economía
del conocimiento se estructura un nuevo patrón industrial de desarrollo donde
surgen nuevas industrias (software y telecomunicaciones) y las viejas se ven
rejuvenecidas por la aplicación productiva de las nuevas tecnologías.
EL INFORMADOR / RAFAEL ZAPATA