GUADALAJARA, JALISCO.- Nadie hubiera querido que la vida del ex rector de la Universidad de
Guadalajara, Carlos Briseño Torres, terminara de esa manera, lamentó
Raúl
Padilla López, después de recibir el
reconocimiento que el Congreso del Estado
le entregó este medio día por su labor en la promoción y difusión en la
cultura.
“Obviamente hubo un gran desencuentro entre el ex rector y varios
actores universitarios, yo me considero uno de ellos yo soy ex rector, hubo un
desencuentro muy lamentable pero yo creo que todos en la Universidad incluyendo
el de la voz, lamentamos el desenlace que tuvo”.
No obstante, el presidente
de la Fil puntualizó que la máxima casa de estudios de Jalisco no se ha visto
afectada en su funcionamiento tras la muerte de Briseño: “Ojalá y hayan puesto
atención a los informes que el rector Marco Antonio Cortés dio con motivo de su
Segundo Informe, él a frente, los indicadores de la Universidad son por mucho
los mejores entre los estados de la República e incluso algunos nacionales, son
superiores a los de la Universidad Nacional y a las universidades de la Ciudad
de México que tienen un tratamiento presupuestal muy diferente”.
Padilla
López negó que su desencuentro con Briseño Torres se haya debido a su presunta oposición a la construcción de nuevas preparatorias y dijo ya haberle dado “la
vuelta a la página”.
“Fue un conflicto muy incentivado desde afuera como
muchos de los que están sucediendo actualmente”.
Sobre las acusaciones hechas
en su contra por el alcalde de Tlajomulco, Enrique Alfaro Ramírez, quien lo
tachó de ser un impedimento para el progreso de dicho municipio, el ex rector
dijo:
“Yo creo que eso ha sido más escenografía para dirimir otro tipo de
problemas en el Estado donde lamentablemente no se dejan de aprovechar este tipo
de motivos. No veo que éstas y otras supuestas disputas o agravios afecten el
desarrollo constante de la Universidad de Guadalajara”.
Agregó que el
conflicto con el primer edil “no entra ni siquiera entre los problemas menores
que he llegado a tener en vida. Y no digo que sea algo que me parezca grato, a
nadie le gusta que lo insulten, que lo traten o que lo maltraten, pero tampoco
era algo para darle importancia a los ataques: se toman de quien vienen o de
quien los manda decir”.
EL INFORMADOR / RAFAEL ZAPATA