GUADALAJARA, JALISCO.- Después de los ataques que sufrieron los nahuas de
Santa María Ostula (ubicado a 50 kilómetros al Sur de las Costas de Colima) el
pasado 29 de junio, cuando intentaron recuperar sus tierras “por la vía de los
hechos” en la comunidad de La Placita, en el municipio de Aquila,
Michoacán, los
indígenas exigen al Gobierno federal el castigo a los responsables del “cobarde”
ataque y de las lesiones de bala causadas a Manuel Serrano.
Asimismo, piden
el respeto irrestricto a la posesión que la comunidad tiene sobre el paraje
conocido como La Caguancera y “sobre todas las tierras comunales que nos
pertenecen en forma inmemorial”, así como el reconocimiento a las policías
comunitarias de Santa María Ostula, El Coire y Pómaro “como salvaguardas de la
integridad de las tierras y de las familias de nuestras
comunidades”.
Actualmente, los indígenas nahuas tienen bajo su control las
tierras (en las cuales hay 23 poblados) que aseguran “son de su propiedad”, pero
se encuentran en “alerta máxima” debido a que aún existe el riesgo de que sean
atacados violentamente por “paramilitares”.
De acuerdo con el comunicado de
los pobladores de Santa María Ostula, un grupo de choque “contratado” por seis
supuestos pequeños propietarios mestizos de La Placita, pudo ser “inhibido”
mediante la ocupación plena de las tierras en conflicto por más de dos mil
comuneros y el resguardo de dichas tierras por las policías comunitarias de la
comunidad y de las poblaciones nahuas de El Coire y Pómaro.
Aclaran que es
falso que existan personas secuestradas en Santa María Ostula. Si las hubiera,
afirman, se haría conforme a derecho, en el marco de su sistema de justicia
tradicional y con pleno respeto a los derechos humanos de los
detenidos.
Finalmente, llaman a la sociedad civil y a los pueblos indígenas
de México y el mundo para apoyar “nuestra justa lucha del modo que les sea
posible y a través del inmediato y urgente traslado de víveres, medicinas y
recursos financieros a nuestra comunidad, instando a nuestros hermanos pueblos
indígenas y a las organizaciones fraternas para que envíen comisiones
encaminadas al reforzamiento de nuestra lucha, misma que es la lucha de todos
nuestros pueblos”.
EL INFORMADOR / Alejandra Guillén