El rector de la UdeG, Carlos Briseño. EL INFORMADOR: S. NUÑEZ
- El funcionario afirmó que no recurrirá a la violencia para recuperar las instalaciones de la UdeG
Advierte que el lunes denunciará penalmente a Alfredo Peña Ramos y a los consejeros que lo destituyeron, “transgrediendo el derecho mexicano”
GUADALAJARA, JALISCO.- Serán los órganos judiciales los que
determinen quién permanecerá como rector de la Universidad de Guadalajara
(UdeG); sin embargo, Carlos Briseño Torres sostiene que su destitución
transgrede el derecho mexicano y reconoció que la Secretaría de Educación
Pública y el gobernador del Estado, Emilio González Márquez se mantienen al
margen del conflicto que vive la casa de estudios.
Al ser cuestionado
sobre la falta de un pronunciamiento del Ejecutivo y si considera que éste lo ha
dejado solo Briseño Torres respondió: “ni me ha dejado solo ni nunca ha estado
conmigo, él tiene otras cosas que hacer y yo estoy librando esta lucha por
restablecer la legalidad en la casa de estudios”.
En su primer rueda de
prensa, desde su destitución por el Consejo General Universitario (CGU), y
acompañado de alrededor de 50 funcionarios cercanos, Carlos Briseño Torres,
mostró la firma de recibo del amparo interpuesto ante el juez tercero de
distrito por, Alfredo Peña Ramos, secretario general, con lo que aseguró que su
destitución viola lo dispuesto en la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos.
Acompañado de su cuerpo de abogados, Carlos Briseño dijo que
el lunes interpondrá la demanda penal contra el secretario general de la UdeG y
quien resulte responsable de su destitución, y afirmó que aún si hayan sido
ciento cuarenta y tantos funcionarios o todo el Consejo los que votaron para que
éste fuese cesado de sus funciones, deberán ser procesados ante la
justicia.
Por lo pronto, el rector de la UdeG dijo que solicitó a la
Institución Nacional de Crédito la cancelación de las firmas del responsable de
finanzas de la UdeG para evitar que se disponga de recursos de los dineros de la
casa de estudios.
EL INFORMADOR/ Javier Espinosa