- La uniones entre personas del mismo sexo son legales en varias naciones de Europa
El Pontífice realizó uno de sus más fuertes comentarios contra el matrimonio homosexual en un discurso de año nuevo para los diplomáticos acreditados ante el Vaticano
CIUDAD DEL VATICANO (09/ENE/2012).- El Papa Benedicto
XVI dijo el lunes que el matrimonio homosexual es una de las amenazas graves
contra la familia tradicional que socavan "el porvenir mismo de la
humanidad".
El Pontífice realizó uno de sus más fuertes comentarios
contra el matrimonio homosexual en un discurso de año nuevo para los
diplomáticos acreditados ante el Vaticano, en el que se refirió a algunos temas
económicos y sociales que enfrenta el mundo en la actualidad.
El Papa
dijo a diplomáticos de casi 180 países que la educación de los niños necesita
"lugares" apropiados y que "el primero es la familia, fundada sobre el
matrimonio entre un hombre y una mujer".
"No se trata de una simple
convención social, sino más bien de la célula fundamental de toda la sociedad.
Consecuentemente, las políticas que suponen un ataque a la familia amenazan la
dignidad humana y el porvenir mismo de la humanidad", afirmó.
El Vaticano
y autoridades católicas en todo el mundo han protestado contras las medidas para
legalizar el matrimonio homosexual en Europa y en otros países.
La
Iglesia Católica Romana, con unos mil 300 millones de miembros en todos el mundo,
predica que si bien las tendencias homosexuales no son pecado, los actos
homosexuales sí lo son, y que los niños deberían crecer en una familia
tradicional con una madre y un padre.
"El marco familiar es fundamental
en el itinerario educativo y para el desarrollo de los individuos y los estados;
por tanto, se necesitan políticas que valoricen y favorezcan la cohesión social
y el diálogo", dijo Benedicto XVI a los diplomáticos.
El matrimonio
homosexual es legal en varias naciones de Europa, entre ellas España y los
Países Bajos.
Algunas iglesias que han permitido el matrimonio
homosexual, ordenado mujeres sacerdote, clérigos y obispos homosexuales han
perdido miembros que se acercaron al catolicismo, y el Vaticano tomó medias para
facilitar su conversión.
En el 2009, el Papa decretó que los anglicanos
que dejaban su iglesia, muchos porque consideraban que se había vuelto demasiado
liberal, pueden hallar un lugar en el catolicismo en una jerarquía paralela que
les permite mantener algunas de sus tradiciones.