- El Papa, de 84 años, aseguró que Jesús vino al mundo para salvar al hombre de todos los tiempos
Ante varios miles de personas reunidas en la plaza de San Pedro el Pontífice pronunció el tradicional Mensaje de Navidad, en el que repasó la situación en el mundo y pidió el cese de la violencia en Siria
CIUDAD DEL VATICANO (25/DIC/2011).- El papa
Benedicto XVI dijo hoy que el "gran pecado" de los hombres es actuar de manera
presuntuosa por sí solos, competir con Dios, intentar ocupar su puesto y decidir
lo que es bueno y malo, ser dueño de la vida y de la muerte.
Ante varios
miles de personas reunidas en la plaza de San Pedro del Vaticano en una mañana
soleada, pero fría, el Pontífice pronunció el tradicional Mensaje de Navidad, en
el que repasó la situación en el mundo y pidió el cese de la violencia en Siria,
"donde ya se ha derramado demasiada sangre".
En este día de Navidad, el
Papa, de 84 años, aseguró que Jesús vino al mundo para salvar al hombre de todos
los tiempos, "que no sabe superar por sí solo las dificultades y peligros y
necesita poner su mano en otra más grande y fuerte, una mano tendida hacia él
desde lo alto".
"Jesús fue enviado por Dios para salvarnos de ese mal
profundo, arraigado en el hombre y en la historia, que es la separación de Dios,
el pretencioso orgullo de actuar por sí solo, intentar competir con Dios y
ocupar su puesto, decidir lo que es bueno y es malo y ser el dueño de la vida y
de la muerte", afirmó.
Benedicto XVI agregó que ese es "el gran mal, el
gran pecado", del que los hombres no se pueden salvar si no es encomendándose a
Dios e invitó a los fieles de todo el mundo a dirigirse al Niño de Belén y
pedirle "ven a salvarnos".
Esa salvación también la pidió para todas
aquellas personas que -dijo- viven en situaciones difíciles y para los "que no
tienen voz".
"Que el Señor socorra a la humanidad afligida por tantos
conflictos que todavía hoy ensangrentan el planeta. Que conceda la paz y la
estabilidad a la Tierra (Oriente Medio) en la que decidió entrar en el mundo,
alentando a la reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos",
subrayó.
En ese recorrido por el mundo imploró a Dios que cese la
violencia en Siria, "donde ya se ha derramado demasiada sangre", que favorezca
la plena reconciliación y la estabilidad en Irak y Afganistán y que dé un
renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la
sociedad en los países del norte de África y Oriente Medio.
Benedicto XVI
también invocó el auxilio para los pueblos del Cuerno de África, "que sufren a
causa del hambre y la carestía, a veces agravada por un persistente estado de
inseguridad" y exhortó a la comunidad internacional a que ayude a los muchos
refugiados de esta región, tan duramente afectados en su dignidad".
El
papa Ratzinger imploró consuelo para la población del sureste asiático,
especialmente de Tailandia y Filipinas, que se encuentran aún en graves
situaciones debido a las recientes inundaciones.
También abogó para que
se afiance el diálogo y la colaboración en Myanmar, la estabilidad política en
los países de la región africana de los Grandes Lagos y se fortalezca el
compromiso de los habitantes de Sudán del Sur para proteger los derechos de
todos los ciudadanos.
"Volvamos la vista a la gruta de Belén: el niño que
contemplamos es nuestra salvación. Él ha traído al mundo un mensaje universal de
reconciliación y de paz. Abrámosle nuestros corazones, démosle la bienvenida en
nuestras vidas", señaló el papa.
El mensaje siguió la misma línea de la
homilía que pronunció esta pasada noche durante la Misa del Gallo, en la que
pidió por la paz en el mundo e imploró a Dios que "demuestre su poder" y arroje
al fuego "las varas del opresor, las túnicas llenas de sangre y la botas de los
soldados" y haga que la paz venza en este mundo, amenazado por la
violencia.
El Obispo de Roma denunció que la Navidad se ha convertido en
un una "fiesta del comercio" cuyas luce esconden el misterio de la humildad de
Dios, que nos invita a la humildad y a la sencillez.
El Papa exhortó a
los fieles a celebrar la Navidad renunciando a la obsesión "por lo que es
material, mensurable y tangible" y pidió por todos aquellos que tienen que vivir
la Navidad en la pobreza, en el dolor, en la condición de emigrantes, para que
aparezca ante ellos un rayo de la bondad de Dios".
Tras el mensaje de
hoy, el papa impartió la bendición "Urbi et Orbi" (a Roma y a todo el mundo) en
65 idiomas, entre ellos español, portugués y guaraní.
En español
proclamó: "Feliz Navidad. Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, en
las familias y en todos los pueblos", en medio de los aplausos y vivas de
numerosos españoles y latinoamericanos presentes.
El mensaje fue
transmitido a 61 países, entre ellos casi todos los latinoamericanos. Benedicto
XVI tiene previsto viajar a México y Cuba a finales del próximo mes de marzo.