- Se registraron por lo menos 14 explosiones en la urbe
Al parecer la mayor parte de la violencia golpeó a los barrios chiítas de Bagdad, aunque algunas áreas sunitas también fueron blanco
BAGDAD, IRAQ (22/DIC/2011).- Una ola de por lo menos 14 explosiones provocaron 60 muertos en la peor
acción coordinada de violencia que se haya producido en Iraq en meses.
La
serie de ataques coordinados se producen días después de la partida de las
fuerzas estadounidenses y en medio de una grave crisis en el gobierno entre el
principal gobernante chiíta y los líderes políticos sunitas que provocado
tensiones sectarias.
Ziad Tariq, portavoz del ministerio de salud, dijo
que casi 200 personas resultaron heridas en los ataques que se propagaron por
varios vecindarios en la ciudad en una aparente campaña de violencia destinada a
crear caos.
Se produjeron por lo menos 14 explosiones el jueves por la
mañana en Bagdad y decenas de personas sufrieron lesiones. La violencia provino
desde explosivos pegados a vehículos hasta bombas colocadas en caminos y
automóviles cargados con explosivos.
Al parecer la mayor parte de la
violencia golpeó a los barrios chiítas de Bagdad, aunque algunas áreas sunitas
también fueron blanco.
El peor ataque ocurrió en el vecindario al-Amal
donde por lo menos siete personas murieron en una explosión que al parecer tuvo
como blanco a los rescatistas y funcionarios que llegaron hasta el lugar después
que ocurrió otra explosión.
Las detonaciones constituyen el brote de peor
violencia que azota al país desde que se suscitó una crisis política entre las
facciones sunitas y chiítas de Iraq esta semana. La rencilla política, que pone
al primer ministro que es chiíta contra el líder político de más alto rango que
es sunita, ha incrementado los temores de que las heridas sectarias podrían
abrirse nuevamente.
Toda la información provino de funcionarios de un
hospital y de la policía que pidieron no ser identificados por no tener
autorización para hablar con los periodistas.
En el vecindario de Karrada
en el suroeste de Bagdad, donde hubo un muerto se escuchaba el ulular de las
sirenas de ambulancia a su paso apresurado para llegar al lugar de la
explosión.
"Mi bebé estaba dormida en su cama. Los vidrios rotos cayeron
sobre nuestras cabezas. Su padre la cargó y se la llevó. Ahora está temerosa en
el otro cuarto", dijo una mujer que se identificó sólo como Um Hanin. "Todos los
países están estables. ¿Por qué no tenemos seguridad y
estabilidad?
Aunque Bagdad e Iraq son lugares más seguros en años
recientes, aún explosiones como las del jueves ocurren a menudo.
La
disputa entre el primer ministro Nuri al-Maliki y el vicepresidente sunita Tariq
al-Hashemi ha sumido a Iraq en la peor crisis política en años.
El
gobierno de Al-Maliki ha acusado a al-Hashemi de dirigir un escuadrón de la
muerte dirigido contra funcionarios. El primer ministro también está presionando
por un voto de remoción contra otro político sunita, el viceprimer ministro
Saleh al-Mutlaq.
Muchos sunitas temen que esto sea parte de una mayor
campaña para ir contra personalidades políticas sunitas en general y para
aumentar el control chiíta en todo el país en un momento crítico cuando todos
los soldados estadounidenses se han ido de Iraq.
Nadie se responsabilizó
de inmediato por la violencia del jueves. Pero la naturaleza coordinada de los
ataques y el hecho de que ocurrieron en numerosos vecindarios sugiere una
capacidad de planeación solamente disponible para al-Qaida en
Iraq.
Muchos de esos vecindarios también fueron áreas chiítas que son un
blanco favorito de la red terrorista. El grupo extremista sunita muchas veces
ataca objetivos chiítas a quienes acusa de no ser verdaderos
musulmanes.
La organización de milicianos sunitas está severamente
debilitada en comparación con la fuerza que tenía en los primeros años de la
guerra, pero todavía es capaz de lanzar asaltos coordinados y mortíferos de vez
en cuando.
Autoridades militares de Estados Unidos han manifestado su
preocupación por la resurgencia de al-Qaida después de que el ejército
estadounidense salga de Iraq. Si eso sucede, podría hacer que extremistas
chiítas vuelvan al combate y ataquen objetivos sunitas, enviando al país de
regreso a la violencia sectaria que experimentó hace algunos años.