- Reconoce que este sector representa una nueva esperanza ante la crisis
En su mensaje previo a Navidad, Benedicto XVI exhorta a los jóvenes a no dejarse vencer por el desánimo ante las dificultades, ni a entregarse a las falsas soluciones
CIUDAD DEL VATICANO (16/DIC/2011).- El Papa Benedicto XVI
solicitó a la comunidad internacional que preste especial atención a la
"frustración" de los jóvenes por la crisis que agobia a las sociedades modernas
en su mensaje por la Jornada Mundial de la Paz que se celebra el 1 de enero,
divulgado este viernes.
"Prestar atención al mundo juvenil, saber
escucharlo y valorarlo, no es sólo una oportunidad, sino un deber primario de
toda la sociedad, para la construcción de un futuro de justicia y de paz",
escribió el Papa en el tradicional mensaje.
Bajo el título "Educar a los
jóvenes a la justicia y la paz", el pontífice reconoce que los jóvenes
representan "una nueva esperanza" ante la crisis, que para él es ante todo de
naturaleza "cultural y antropológica".
"Parece que un manto de oscuridad
hubiera descendido sobre este tiempo y no dejara ver con claridad la luz del
día", subraya.
Al ilustrar el mensaje del Papa, que se lee en todas las
parroquias del mundo al inicio del año, el cardenal africano Peter Turkson,
presidente del Consejo Pontificio Justicia y Paz, habló del movimiento de los
indignados.
"Una serie de manifestaciones en Europa, América Latina y
Estados Unidos revelan una visión pesimista, desesperante de la crisis", comentó
al referirse también de las protestas de la "primavera árabe" a inicios del año
protagonizadas por miles de jóvenes.
Para el Papa, los jóvenes con "su
entusiasmo y su impulso hacia los ideales, pueden ofrecer al mundo una nueva
esperanza", destacó.
"Las preocupaciones manifestadas en estos últimos
tiempos por muchos jóvenes en diversas regiones del mundo expresan el deseo de
mirar con fundada esperanza el futuro", sostiene el Papa.
Entre los
aspectos que preocupan a las nuevas generaciones, según el jefe de la iglesia
católica, figuran "el deseo de recibir una formación que los prepare con más
profundidad a afrontar la realidad, la dificultad de formar una familia y de
encontrar un puesto estable de trabajo", subraya.
En el mensaje, el Papa
exhorta a los jóvenes a "no dejarse vencer por el desánimo ante las
dificultades", ni a entregarse "a las falsas soluciones, que con frecuencia se
presentan como el camino más fácil para superar los
problemas".
Igualmente los invita a "no tener miedo" y a "hacer frente al
esfuerzo y al sacrificio" y a "elegir los caminos que requieren fidelidad y
constancia, humildad y dedicación".
En el mensaje, el pontífice invita a
los gobernantes a ofrecer a los jóvenes "una imagen limpia de la política" y
solicita a los gobiernos que "ayuden concretamente a las familias e
instituciones educativas a ejercer su derecho y deber de
educar".
Benedicto XVI, brillante teólogo, analiza los límites del mundo
moderno, "en el que la familia y también la misma vida se ven constantemente
amenazadas y, a veces, destrozadas".
El Papa condenó "unas condiciones de
trabajo a menudo poco conciliables con las responsabilidades familiares" así
como "los ritmos de vida frenéticos", que hacen "difícil la posibilidad de
asegurar a los hijos" la presencia "de los padres", uno de los bienes "más
preciosos" de los hombres.
"En la familia es donde se aprende la
solidaridad entre las generaciones,
el respeto de las reglas, el perdón y
la acogida del otro", subrayó.
Asimismo solicitó que se favorezca "el
reagrupamiento de las familias divididas por la necesidad de encontrar medios de
subsistencia" al referirse a los millones de inmigrantes que han dejado sus
países en todo el mundo.
El Papa rechazó "la masiva presencia del
relativismo" en la sociedad y cultura, que, "al no reconocer nada como
definitivo, deja como última medida sólo el proprio yo con sus
caprichos".
El mensaje del Papa fue elogiado por el secretario del
Pontificio Consejo Justicia y Paz, monseñor Mario Toso, quien pidió a las
instituciones universitarias que no den "una educación mediocre" y combatan al
"nihilismo" que reina en las entidades académicas.