- Si no retiran las tiendas de campaña, la City pedirá al Tribunal Superior una orden de desalojo
La movilización londinense se inició dentro de la convocatoria internacional del 15 de octubre contra los excesos del sistema financiero,
LONDRES, INGLATERRA (17/NOV/2011).- La Corporación de la City londinense confía
en llegar a una "resolución pacífica" con los manifestantes anticapitalismo para
que desalojen hoy su acampada frente a la catedral de San Pablo o tomará
acciones judiciales.
Un portavoz municipal precisó que las
autoridades de la City -distrito financiero de la capital- "no contemplan ahora
mismo ninguna acción policial" aunque, en caso de que los activistas no levanten
el campamento pasadas las 18:00 horas GMT, como se les notificó ayer, se tomarán
medidas judiciales.
Si después de esa hora continúan instaladas las
tiendas en las inmediaciones del templo, la City pedirá al Tribunal Superior de
Londres una orden de desalojo que, de no cumplirse, podría derivar en un futuro
en una expulsión por la fuerza, indicó.
Ese portavoz indicó que la City
continúa "dispuesta a negociar con los activistas", que llevan en acampada desde
el 15 de octubre, aunque ahora las conversaciones "se realizarán de forma
paralela a la acción legal".
Los "indignados" de Londres recibieron ayer
una notificación judicial de la City en la que se les exigía abandonar el
campamento antes de las 18:00 horas GMT de esta tarde.
Un funcionario de
esa corporación repartió entre las 200 tiendas esa notificación, en la que se
amenaza además con llevar el caso al Tribunal Superior si los manifestantes se
niegan a marcharse.
De forma inmediata, los activistas mostraron su
intención de luchar contra esa decisión y anunciaron que no abandonarán la
protesta.
La movilización londinense se inició dentro de la convocatoria
internacional del 15 de octubre contra los excesos del sistema financiero,
aunque posteriormente derivó en un enfrentamiento con los responsables de la
catedral de San Pablo, delante de la cual se encuentra el campamento
anticapitalista.
Esa confrontación provocó la dimisión de dos clérigos
del templo anglicano: el canónigo Giles Fraser y Graeme Knowles, que era deán de
San Pablo y su máximo responsable.