CALIFORNIA, ESTADOS UNIDOS (09/JUL/2011).- Lo que no ha conseguido en su
tierra lo ha logrado en Albania. El ex presidente de EU George W. Bush será
perpetuado en el pequeño país balcánico de mayoría musulmana con una estatua
colocada en Fushe Kruje, una localidad que lo acogió en 2007 como un verdadero
héroe.
La estatua de bronce que mide unos tres metros, muestra a Bush en
camisa remangada saludando con la mano izquierda desde un pedestal de piedra
colocado en la plaza central que lleva también su nombre y que ha sido renovada
para esta ocasión.
En su inauguración celebrada esta semana, asistió el
primer ministro, Sali Berisha, que no dejó de elogiar a Bush y a los
estadounidenses con quienes los albaneses "están vinculados como con ninguna
otra nación del planeta".
Berisha evocó el apoyo de los EU a la
independencia de Albania en 1912 en contra de los esfuerzos de las "potencias
depredadoras europeas que hicieron todo lo posible para borrar del mapa de
Europa a los albaneses, uno de los pueblos más antiguos" del
continente.
"La decisión sobre la construcción de la estatua fue unánime.
Su visita es irrepetible. Se lo merece. Bush prometió entonces la independencia
a los albaneses de Kosovo y la entrada de Albania en la OTAN", lo que ya son una
realidad, dijo a Efe, Arben Kupa, uno de los 25 miembros del consejo municipal
que firmaron la iniciativa.
Pero a diferencia de la recepción calurosa
que los 12 mil habitantes de Fushe Kruje ofrecieron en junio de 2007 a Bush y
tratando de besarle la mano, a la inauguración de la estatua apenas acudió un
centenar de personas, la mayoría niños.
Entre los que faltaron fueron la
panadera, Klarita Topi, la modista, Luiza Mukaj, que junto con un barbero, un
pastor, y una gitana, se sentaron a charlar con Bush y su mujer, Laura, mientras
tomaban un café en el bar de Festim Cela.
"Klarita no está. Su hijo ganó
una lotería y se han marchado a Nueva York. Mi tienda está inundada, se estropeó
la maquinaria y no me pude ir. La lluvia entró dentro porque cuando asfaltaron
la calle taparon la canalización", se queja Arben, hermano de Klarita, que
gestiona la panadería que visitó Bush en su momento.
También Festim, que
bautizó su bar con el nombre de George W. Bush en honor al especial huésped,
todavía no ha visto la estatua.
Dice que la gente tiene curiosidad de
verla, pero que su preocupación principal ahora es el desempleo y los altos
precios.
Desde su bar vacío afirma entristecido que su negocio está en
crisis de la que no la puede salvar ni el nombre de Bush, ni la mesa, ni la
silla donde se sentó, "objetos de culto" que antes le habían servido para atraer
a muchos visitantes.
"¿Como podrá querernos Bush si no nos quieren
nuestros políticos?. Con 100 mil euros que costó la estatua y el arreglo de la
plaza hubieran asegurado pan durante un año a todos los pobres de Fushe Kruje",
dice Fatime que vende cigarrillos en la plaza para mantener a sus dos hijos
inválidos.
"A mi no me gustó la estatua. La han hecho sin reloj. Esto da
razón a los que nos acusaron de que robamos el reloj de Bush", dijo indignado
Agim.
La única que no ha perdido el entusiasmo de 2007 es la anciana
Thomaidha Kaziu, pese a que el año pasado unos ladrones le robaron en su casa el
bolígrafo que le había regalado el ex presidente.
Con la foto de Bush en
mano y sentada en el sofá de su humilde vivienda donde vive sola recita con
pasión: "Llegaste sin madre consigo, aquí en Fushe Kruje la
encontraste".
Con estos versos, la mujer de 73 años, de religión ortodoxa
pero que en la pared tiene colgado un tejido de la Mekka, recuerda el
"inolvidable" momento en que Bush le abrazó y le dijo que se parecía a su madre.