- La producción en la que trabaja ocupará los temas religión, el sexo, la política y los vicios
El director, guionista y escritor mexicano imparte esta semana en Londres un seminario sobre guión cinematográfico
LONDRES, INGLATERRA (27/ENE/2012).- El cineasta mexicano Guillermo Arriaga,
un ateo que está inmerso en el proyecto colectivo "Hablar con dioses", se ha
sentido "siempre ofendido por los creyentes de cualquier religión", dijo hoy en
una entrevista.
"En algunas partes del mundo si dices que eres
ateo te asesinan. Me preocupan las religiones porque habitualmente son una
excusa para el ostracismo, la negación y la intolerancia, en lugar de ser el
paso para descubrir lo mejor del ser humano", indicó Arriaga.
El
director, guionista y escritor mexicano, de 54 años, imparte esta semana en
Londres un seminario sobre guión cinematográfico, lo que ha aplazado
temporalmente el rodaje de su contribución al citado filme en el que colaboran
directores como el serbio Emir Kusturika, el iraní Bahman Ghobadi y el japonés
Hideo Nakata.
La película es la primera parte de una idea más amplia, que
el cineasta ha bautizado como "El pulso del mundo", una tetralogía que se
ocupará de los cuatro temas de los que Arriaga "no podía hablar en la mesa
cuando era niño": la religión, el sexo, la política y los vicios.
Cada
una de esas sucesiones de cortos producidas por el mexicano estará alejada de la
estructura tradicional de las películas con planteamiento, nudo y desenlace, un
resultado familiar para el guionista de filmes como "Amores perros", "21 gramos"
y "Babel", acostumbrado a las narraciones de historias que se entrecruzan en
aparente desorden.
Esa aparente falta de organización es una de las
lecciones que Arriaga transmitirá este fin de semana a sus alumnos en la
universidad privada Regent's College: "Cuando alguien cuenta una historia de
manera natural utiliza estructuras muy sofisticadas, aunque no sea consciente de
ello", señaló el escritor.
"Quiero llevar al cine la libertad formal que
ya existe, por ejemplo, en la pintura. Picasso pone un ojo aquí, una nariz allá,
y el resultado es una mujer. Sencillamente, es una forma de narrativa distinta",
describió Arriaga.
El cineasta, que proviene de viene de una familia en
la que sus padres y sus hermanos han sido profesores, afirmó que "la educación
es la única forma en la que podemos transformar el mundo", y se mostró
complacido con la idea de prestar nuevas herramientas narrativas a guionistas
profesionales y a escritores noveles.
"Yo no puedo enseñarle a nadie a
escribir. No puedo dotarles del mundo interior que se requiere para contar una
historia, pero sí puedo mostrarles cómo sacar adelante ese mundo interior",
señaló Arriaga.
Al hablar sobre sus alumnos de guion cinematográfico, el
mexicano recordó sus inicios en el mundo del cine cuando, tras haber publicado
varias novelas, alguien le planteó si sería capaz de escribir una
película.
"Dije que sí, por supuesto, pero obviamente no tenía ni idea.
Por eso las escribo como las escribo, porque nadie me dijo cómo hacerlo", bromeó
el cineasta.
El director de "The burning plain" (Lejos de la tierra
quemada) subrayó a Efe que su intención es transmitir a sus alumnos su propio
"optimismo compulsivo", convencerles de que deben "atreverse a cualquier
cosa".
"Mis películas tratan sobre gente que sale adelante a pesar de
estar metidos en el peor de los abismos", relató el mexicano, para quien es
necesaria una "cierta arrogancia" para seguir trabajando, "pensar que lo que uno
escribe es tan importante que los demás deben leerlo".