- Comparte micrófono con un niño
El Charro de Huentitán se presenta en el recinto después de cantar en la ceremonia de inauguración de los Juegos Panamericanos
ZAPOPAN, JALISCO (15/OCT/2011).- La accesibilidad y carisma que el
Charro de Huentitán derrocha en sus presentaciones no se hizo esperar
esta noche en el Palenque de las Fiestas de Octubre, pues además de
repartir abrazos y besos a todo quien se lo pidió, esta vez compartió el
micrófono con un pequeño cantante de rancheras.
A eso de la una de la madrugada, mientras Don Vicente Fernández
enardecía al público que abarrotó el recinto, Luis Felipe González, el
pequeño cantante, bajó hasta el ruedo y le pidió a Vicente permiso para
cantar una canción, al momento éste se hizo a un lado y le cedió el
micrófono.
El pequeño interpretó un tema que conquistó a los presentes, quienes le
pidieron otra, y deleitó con Qué chulos ojos mientras Don Vicente lo
admiraba desde la orilla y se fumaba un cigarro.
Al final de su interpretación, el Charro de Huentitán pidió que le
tomaran los datos para que firme un contrato y grabe un disco "para
mandarlo con un arreglista de los buenos", prometió antes de ser
ovacionado.
El niño se marchó y Don Vicente reclamó de nuevo su público, al que
complació con sus más clásicos temas como Lástima que seas ajena, Nos
estorbó la ropa, Hermoso cariño, El Rey y decenas más.
Pero el punto más álgido de la noche fue cuando, al calor de algunos
tragos de tequila, entonó con su mariachi Acá entre nos, acompañado de
su coro fiel: las 4 mil 700 voces que se hicieron una para honrar a las
rancheras y al que las hizo famosas.
Aunque el máximo exponente de este género en el país llegó al Palenque
luego de interpretar el Himno nacional en la inauguración de los Juegos
Panamericanos, no hizo ningún comentario al respecto durante su
presentación, pero minutos antes, en rueda de prensa aseguró que lo
invadió una emoción muy grande mas no los nervios, pues no es la primera
vez que canta este símbolo mexicano.
Una vez más, Vicente Fernández complace a su diverso grupo de
seguidores, que va desde niños, pasa por jóvenes y hasta políticos y
personas mayores, sin importar la edad, todos se deleitan de verlo y
escucharlo en vivo.
EL INFORMADOR / VIOLETA MELÉNDEZ