La exposición incluye otras piezas para la higiene personal. ESPECIAL
- Una restrospectiva dedicada a este íntimo espacio personal
La exposición recorre algunos de los momentos más importantes que han marcado su evolución
BARCELONA, ESPAÑA.- WC,
inodoro, retrete, excusado, trono, el término para definir el lugar
donde realizar la necesidades fisiológicas tiene numerosos sinónimos,
muchos de ellos eufemísticos, reflejo del devenir de este íntimo
espacio al que ahora se dedica en Barcelona una retrospectiva, junto a
otro innombrable: el bidé.
La exposición ofrece una pequeña
selección de piezas procedentes del Klo&So Museum de Gmunden
(Austria) -que salen de sus dependencias por primera vez- y recorre
algunos de los momentos más importantes que han marcado la evolución de estos muebles,
desde las letrinas que se integraban en el mobiliario doméstico, a
finales del siglo XVIII, hasta algunas de las piezas más modernas.
Entre
los ejemplos clásicos curiosos que se pueden ver en la Roca Barcelona
Gallery -la mayoría de ellos de origen inglés y austríaco- está un
orinal de 1780, que incorpora una protección de piel y un mecanismo de
vaciado a través del mango, o el "kaiser kloset", un inodoro de caja
madera, cuya propiedad se atribuye a Franz Joseph I de Austria y que el
emperador tenía en su cabaña de caza.
Borja Ferrater, comisario de
la muestra, ha explicado que el visitante podrá ver cómo hace un
par de siglos las letrinas se llegaban a "camuflar" en la biblioteca.
El ejemplo más claro, un inodoro "secreto", de origen inglés, que se
escondía dentro de una caja de madera que por fuera se asemejaba a una
pila de libros que lo hacían totalmente irreconocible.
Algunas de
las intimidades de la popular emperatriz Sissí quedan al aire en esta
muestra: un inodoro de porcelana decorado con un ornamento en forma de
delfín (la Delphin fue la primera marca de sanitarios), que los
Habsburgo tenían en su palacio de Corfú, o un bidé "imperial" de
tocador (1887), compuesto por una taza cerámica con dibujos coloreados
de oro, y patas de madera, producida por un fabricante checo.
La
muestra incluye otras curiosidades, como la silla de madera Thonet
(1900), que llevaba un visible retrete bajo el asiento, y que fue la
primera comercializada y producida en masa, o un bidé plegable y con
funda (1900), "práctico para viajes y desplazamientos" y que se
publicitaba con un eslogan poco acertado: "caja de violín de porcelana
con cuatro patas".
"Se puede ver la evolución de cómo la porcelana
fue el gran invento que cambió el mundo del baño, lo revoluciona, y
también cómo el inodoro es al principio una pieza de lujo, para luego
popularizarse", con la llegada de las patentes de las cisternas y los
sistemas de evacuación, explica Ferrater.
La exposición incluye
otras piezas para la higiene personal: un depósito de zinc de forma
orgánica utilizado para darse baños sentados, de 1895, o el lavabo
Carmen, que con sus dos grifos supuso, desde 1936, el comienzo de la
consolidación del uso de la porcelana en España, introducida por la
empresa Roca, que bautizó sus colecciones con nombres de mujer: Alicia,
Aurora, Olga, Eulalia, o Lidia, entre otros.
Esta retrospectiva es
la primera de las exposiciones que acoge el Roca Barcelona Gallery, un
vanguardista edificio que la empresa de sanitarios ha inaugurado en el
centro de Barcelona, obra del estudio OAB (Office Arquitecture of
Barcelona) de Carlos Ferrater, 2.4 metros cuadrados repartidos en
tres plantas, con una cubierta de vidrio laminado, que le otorga una
sorprendente apariencia nocturna por su iluminación a base de leds