Inspirada y feliz, así lucía la artista Lila Downs.EL INFORMADOR
- Ofrece espectáculo multicultural
La artista, a quien no le gusta llorar penas y prefiere cantarle a las azucenas, entregó un repertorio que cautivó por su diversidad
GUADALAJARA- La libertad. Las fronteras. La denuncia.
La conciencia. La fuerza. El coraje. Todo en las letras de Lila Downs,
quien también echó mano, además de su música, de proyecciones
audiovisuales en el espectáculo que presentó anoche en un Teatro Diana
que lució lleno, para así arrancar oficialmente la gira Black Magic
Woman por nuestro país.
Atrás quedó el dolor que la cantautora
oaxaqueña criada entre México y en la Unión Americana experimentó tras
una reciente cirugía que la obligó a cancelar parte de sus
presentaciones en Estados Unidos, pues ayer sólo hubo cabida para la
celebración. Y como confesó Lila a EL INFORMADOR en la entrevista
previa a su show, es el escenario el espacio que le recuerda que está
viva y que su público es un alimento que la mantiene fuerte como un
águila.
Así, con la fortaleza por delante y la autenticidad como
bandera, es que la artista arrancó la mágica velada en la que pocos
pudieron mantenerse sentados ante la cadencia de su propuesta musical,
esto de la mano de Ojo de culebra, su más reciente álbum, que conformó
la mayor parte de sus interpretaciones, mismas que se dieron gracias al
acompañamiento de los siete músicos que conforman su banda.
Inspirada
y feliz, así lucía la artista. Sus primeras palabras hacia el público
atrajeron los primeros aplausos. “Esta canción va dedicada a los
chamanes de Jalisco, a Juan Rulfo y a Lucha Reyes. Agua de rosas para
sanar las penas de ese cuchillo que me metieron hace unas semanas. Para
que se vaya la tristeza”. Entonces comenzó la magia. Apenas el segundo
tema y los gritos de sus fanáticos se podían escuchar con claridad.
Ella,
agradecía todo el tiempo. Yo envidio al viento se hizo presente para
anteceder la primera ranchera de la noche, Vámonos, de José Alfredo
Jiménez.
Después vinieron La línea, Los pollos, La martiniana y
La noche de mi mal, canciones que los asistentes agradecieron durante
las casi dos horas de un espectáculo sonoro que entregó 16 piezas antes
de la despedida, sin olvidar la interpretación de La cumbia del mole,
que cautivó una vez que Lila bajó para bailar entre la audiencia
emulando una fiesta de pueblo donde la alegría fungió como invitado
especial.
Naila, La llorona y Tacha fueron las últimas
interpretaciones de una velada que antecede las siguientes fechas que
Lila Downs tiene confirmadas en Coatepec, Veracruz; Morelia, Michoacán;
México, Distrito Federal; Tlaxiaco, Oaxaca; Tepic, Nayarit; Monterrey,
Nuevo León, y Cozumel, Quinta Roo.
LO QUE SE VIO
1.- A un público que le celebró todo a la artista. Que cantó y se puso de pie en varias ocasiones.
2.-
Una atmósfera en la que reinó la cadencia de la Oaxaqueña, y como
característica inherente a Lila, lo mismo se pudieron escuchar letras
de un mismo tema en inglés que en español.
3- El acercamiento
de algunos seguidores, que no perdieron la oportunidad de subir al
escenario para abrazar a la cantante, incluso, hubo quien le obsequió
una pequeña escultura que replicaba la figura de la Downs.
LAS CANCIONES MÁS OVACIONADAS
La cumbia del mole
La noche de mi mal
Perro negro
La Tacha
La llorona
POR CIERTO
La gira Black Magic Woman, luego de pasar por varias ciudades de nuestro país, continuará en Estados Unidos y Europa.