El Gobierno señaló soberbio que la crisis estadounidense no golpearía a los mexicanos, pero sólo unos pocos días después da marcha atrás; y luego de la elevación del dólar hasta casi 15 pesos, de que las remesas dejaron de fluir a todos los rincones de este país, de que la recesión es ya la espada que cae sobre el cuello de todos, anuncia medidas de protección. Demasiado tarde. La ciudadanía sigue perdiendo la confianza en sus autoridades por ése su incomprensible afán de negar con declaraciones la realidad que vive el país.
Más aún, esta administración pierde por no tener la capacidad de crear las estrategias necesarias para que, luego de un blindaje interno que no se hizo, se hubiera tenido la fortaleza para decir a la población lo que le esperaba y permitir con ello que tomara las medidas necesarias, en el presupuesto familiar, que le diera una protección, por pequeña que ésta hubiera sido. Esta administración perdió una inmejorable oportunidad: haber dicho a la ciudadanía la realidad a tiempo. Haber construido un poco de credibilidad de la que todo Gobierno se nutre para tener el apoyo de la población. Inmejorable oportunidad que ha sido perdida para sumar desaciertos, errores y más desconfianza.
Y si esto fuera poco, como para tratar de recuperar esa credibilidad perdida: más de lo mismo. Felipe Calderón propone el Programa de Crecimiento y Recuperación con el cual México saldrá adelante de los efectos negativos de la convulsión en los mercados internacionales, dice a los medios de comunicación. Y, entonces, no se entiende nada. A menos que México esté ya fuera del concierto mundial. Porque aún los países europeos como Alemania, Francia o España, sufrirán las consecuencias, pero parece que este pedacito de cielo se quedará intacto de los avatares globalizados. No se entiende que si España está tratando de proteger los ahorros de la población y con mucho esfuerzo sólo logra cubrirles 40%, en México nada vaya a suceder.
No se entiende que si Alemania se deslindó ya de sus acuerdos con otros países para cubrir 100% de los ahorros de su población, para México esta crisis mundial sólo le haga como el viento a Juárez… A menos, claro, que Calderón y su equipo tengan una varita mágica que todo resuelva, y entonces, en generosidad mexicana, debiera prestársela a los mandatarios del mundo que han enfrentado y reconocido, con valentía y claridad, la crisis y sus negativos efectos ante sus ciudadanos.
Pero de no tener semejante magia, de no contar con el mago Merlín para salir de esta crisis, todos los países y su población sufrirán las consecuencias de esta crisis económica; burbujas financieras creadas por un sistema que benefició a los países ricos a costa de los pobres y que ahora toma parejo lo que le pertenece.
Así, más nos vale a los mexicanos apretarnos el cinturón. Hacer ejercicio de lo que otrora era común: la economía doméstica, y dejar de lado ese triunfalismo que a nadie sirve y que lacera ya los rescoldos de credibilidad que todavía la ciudadanía tenía en éste su Gobierno.
LOURDES BUENO / Investigadora de la UdeG.
Correo electrónico: lourdesbueno03@yahoo.com.mx