Ayer decíamos...
El sábado 30 tuvo lugar en muchas ciudades del país la marcha para manifestar el descontento de los habitantes de este país, en contra de la violencia que padecemos en él, fue una bella jornada en la que muchas personas como seres libres que son dijeron estamos hartos, basta ya, personas de todas las edades y condiciones marcharon sin más propósito de hacer saber al Gobierno, a nuestro Gobierno, formado por quienes cobran del dinero obtenido por nuestros impuestos que no están haciendo su trabajo.
Políticos y funcionarios se hacen mensos y quieren unirse a la marcha como si ellos no tuvieran que ver con el asunto. Como si la marcha se hiciera contra los delincuentes, cuando sabemos que a estos infelices les importa un demonio lo que le suceda a la gente. Pero cuando estas marchas populares se forman por seres libres, como fue ésta, los políticos tiemblan, pero se necesita que sea de hombres libres, no de borregos que siguen a sus líderes. Los políticos y funcionarios tiemblan porque ven el gentío (el número es lo de menos) y no pueden hablar con nadie, no pueden engañar a nadie, no pueden maicear a nadie y eso los vuelve locos porque con certeza y contra lo que les dicen sus lambiscones, saben que las personas no están contentos con ellos y esto es muy importante.
Lo malo de esta marcha fue que ya la hicieron que perdiera su fuerza ya que al día siguiente los “líderes” de la marcha, (que yo y muchos ignorábamos que los tuviéramos y que de haberlo sabido ni siquiera me hubiera prestado para promoverla) pues los “líderes” no pudieron resistir ir a lambisconear al Presidente, quien muy hábil los compró y les dio un juguetito para que se entretengan (una comisión) y en lugar de aceptar su ineficacia, si se quiere heredada desde los tiempos en que gobernaba la oscuridad, pero el hecho que no se puede ocultar es que, aquí y ahora, la delincuencia está desatada y hay altas muy altas sospechas de que los malos están asociados con algunas autoridades. ¿Qué dijo el Presidente? Se comprometió con ellos, esto es, se convirtió en parte de la marcha y dejó de ser el sujeto remitiendo la obligación al declarar que se ha comprometido con ellos (no sé si se refiera a los marchistas o a sus “líderes”) en el marco del Consejo Nacional de Seguridad Pública (el nuevo responsable), “daremo
s seguimiento a cada una de ellas”, esto es, las peticiones que los “representantes” de los marchistas hicieron. Si usted fue, me pregunto si lo cuestionaron, yo creo que a la gran mayoría no la tomaron en cuenta. Qué tristeza que la ambición o la ingenuidad de esos guías hayan hecho que la marcha que tan dignamente hizo que mucha gente dejara sus ocupaciones haya perdido su fuerza, lástima de esfuerzo de la gente, veremos ahora a los representantes en las altas esferas, ojalá esas amistades los consuelen si la delincuencia siga golpeando a los habitantes de nuestra patria.
Con su acción los que fueron con el Presidente, entregaron el movimiento, ahora los testaferros del Gobierno gritarán que la que debe ser juzgada es la delincuencia –lo que es cierto sólo en un sentido- porque no son los delincuentes quienes deben de proporcionar seguridad, el Estado sí, es su razón de ser, su primera obligación es esa y no la está cumpliendo.
Desde luego que no es el Gobierno el único responsable del combate a la delincuencia, todos en nuestro nivel tenemos que apoyar a la autoridad y apoyarla a tope, lo que no significa de ninguna manera que nos convirtamos en tapaderas de la ineficiencia o mucho menos en cómplices de ella y dejando muy claro que la obligación de garantizarla es del Estado.
Lo más seguro es que todo esto no sea más que una farsa, muchas declaraciones y pocas acciones ciertas, le daré un ejemplo, hace semanas comenté que los gringos condicionaron para la ayuda del plan Mérida que renunciaran cuatro subprocuradores, entre ellos José Luis Santiago Vasconcelos y dije entonces que no lo dejarían ir por lo que sabe de los funcionarios, pues lo nombraron asesor del Presidente y ahora lo nombrarán secretario de alguna organización ¿sabrá tanto?
Usted podrá darse cuenta de que en los medios aumentará muchísimo la cantidad de comerciales cantando las grandes acciones contra la delincuencia –no se deje engañar, sólo es publicidad-, su percepción en la calle es la real. Comenzará usted a oír noticias de detenciones de bandas –recuerde usted que la Procuraduría me contestó que de 21 mil arrestos por narcotráfico desde la entrada del actual Presidente y de ellos habían consignado a sólo 15 mil o sea que habían soltado a seis mil, con lo que queda la duda de si arrestaban inocentes o soltaban culpables, más de uno por cada cuatro. El Consejo de la Judicatura Federal me contestó acerca de cuántos detenidos habían juzgados por los juzgados federales en ese periodo y me dijeron que 32 mil, lo que no es posible tomando en cuenta el número de detenidos. Alguno o los dos mintieron. Si usted observa que detienen a muchísimas personas por delitos como secuestro, nos están cuenteando o si no ¿por qué no los habían detenido? Siga la pista de estos. Si usted escucha
que a x sujeto lo acusan de muchos delitos puede ser señal de que no es cierto, un delito basta para castigar si está bien probado.
CARLOS ENRIGUE / Abogado.
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