BERLÍN, ALEMANIA (04/FEB/2012).- El escultor y pintor mexicano Jorge Marín exhibe en esta capital sus célebres figuras ‘aladas’ en la muestra denominada El cuerpo como paisaje, que reúne 20 obras en bronce y que permanecerá abierta hasta el próximo 30 de marzo.
Los hombres pájaro del conocido artista mexicano, originario de Michoacán, se exponen en las instalaciones de la Embajada de México þen Berlín, y en ellos resalta la estética y la evocación de fábula con la presencia de máscaras, acróbatas y centauros, entre otros.
Numerosos visitantes del cuerpo diplomático y de la comunidad mexicana en Berlín acudieron a la apertura de esa exhibición, que es de carácter itinerante y que fue organizada por la Secretaría de Relaciones Exteriores para promover a artistas mexicanos a nivel internacional.
La muestra El cuerpo como paisaje, que incluye entre otras, las piezas “Flechador ecuestre”, “Clavadista”, “Balanza Espejo” y “Angel en balsa”, llegó a Berlín procedente de Ankara, Turquía, y antes estuvo en Barcelona y Madrid.
Las esculturas en bronce del artista mexicano, que se presentarán asimismo en Viena, Austria, recuerdan la perfección de la belleza corporal del clasicismo griego, al tiempo que los hombres pájaro reiteran la temática que ha apasionado durante siglos a artistas y filósofos.
Jorge Marín ha señalado acerca de su obra que las piezas de bronce se alimentan de los parámetros estéticos de la Grecia y la Roma antiguas, del renacimiento y del arte neoclásico.
Los críticos de arte han resaltado por su parte que esas figuras “animalescas” de Jorge Marín, eon cuerpo humano, alas y máscaras de aves, resaltan asimismo por su equilibrio, perfección y fragilidad, al postrarlas en objetos geométricos como la silueta de un cubo o una silla.
El artista, cuyas obras monumentales decoraron en 2010 el Paseo de la Reforma en la Ciudad de México bajo el tema Alas de la ciudad, ha resaltado que las esculturas hablan de sí mismo, y provocan la reflexión y la imaginación del espectador.
Esa muestra al aire libre, que asimismo incluyó piezas interactivas, consolidó la presencia del escultor mexicano en su propio país, al contar con más de un millón de visitantes y la publicación del libro también titulado Alas de la ciudad, que fue prologado por el escritor Carlos Fuentes.
El destacado autor mexicano hizo entonces hincapié en el material utilizado por el artista, el bronce, que asimismo se considera un símbolo del mestizaje del pueblo mexicano, y recordó que “raza de bronce” se nos llamaba antes.