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Carlos Flores invita a conocer su experiencia como restaurador, urbanista y defensor del patrimonio arquitectónico
CIUDAD DE MÉXICO (30/ENE/2012).- Desde los antiguos murales de Bonampak, pasando por el arte sacro, la arquitectura civil de haciendas y mercados, hasta los edificios emblemáticos del Caribe. Esa es la ruta por la que el arquitecto Carlos Flores Marini nos conduce en La conservación del Patrimonio Monumental. Una biografía arquitectónica (Amatea Ediciones).
Cada capítulo del libro es una invitación a conocer su experiencia como restaurador, urbanista y defensor del patrimonio arquitectónico.
El volumen de 281 páginas, acompañado de imágenes, es un compendio de los proyectos de conservación y rescate en los que el especialista en conservación y restauración del patrimonio monumental ha participado a lo largo de 45 años, tanto en México como en América Latina.
Los apuntes reunidos en esta publicación incluyen desde sus experiencias en la revitalización de centros históricos de ciudades en República Dominicana, Brasil, Venezuela, Colombia, Panamá, Guatemala y Honduras, así como la remodelación y revitalización de casas y museos en diversos estados de México.
El Premio Nacional de Arquitectura 1996 dedica varias páginas de libro a la conservación de la arquitectura civil, con especial interés en los mercados de la Ciudad de México y algunos de provincia.
“Los mercados fueron junto con las estaciones de ferrocarril y los palacios de gobierno la herramienta más importante del Gobierno porfirista para modernizar el país”, destaca el miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Sin embargo, agrega, éste es uno de los legados arquitectónicos más abandonados en México. “Las estructuras de los mercado son interesantísimas, se han vuelto un referente turístico indispensable de nuestras ciudades, pero la mayoría están abandonados o han desaparecido”.
“Hasta el Gobierno de Adolfo López Mateos se hicieron mercados, pero ahora se ha olvidado. Los mercados obedecen a una serie de condiciones de habitabilidad. En la medida en que nosotros retomemos una planeación de mercados podemos pensar en abatir el comercio informal, pero no tirando monumentos en una calle del Centro Histórico para tratar de meter ahí a los comerciantes informales”, comenta.
Y es que el problema de la conservación de monumentos en México es la falta de presupuesto, afirma el arquitecto. “Se prefiere hacer grandes obras, como el caso de Santo Domingo, en Oaxaca, a hacer restauraciones. Con lo que se gastó en Santo Domingo se restaurarían 20 templos, pero al Gobierno le interesa más que se note lo que se hace. México es el país latinoamericano que menos invierte en el patrimonio y eso que tenemos mucho más monumentos que esos países”, dice.