- Fue localizada al realizar excavaciones para construir un nuevo acceso al Templo Mayor
Por las cabezas de serpiente que tiene como adorno y por los escudos con piedras labradas, sabemos que se trata de un Cuauhxicalco, una especie de templete para actos públicos y religiosos
CIUDAD DE MÉXICO, (05/OCT/2011).- Arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia
(INAH) hallaron en el Templo Mayor una plataforma circular prehispánica con
cabezas de serpiente de casi 15 metros de diámetro.
La estructura, que
corresponde a la época del gobernante mexica Axayácatl, entre 1469 y 1470 d.C.,
fue localizada en la plaza Manuel Gamio, donde se realizan excavaciones para
construir un nuevo acceso al Templo Mayor, las cuales terminarán en mayo de
2012.
“Por las cabezas de serpiente que tiene como adorno y por los escudos
con piedras labradas, sabemos que se trata de un Cuauhxicalco, una especie de
templete para actos públicos y religiosos”, dijo Alfonso de Maria y Campos,
director del INAH, durante una conferencia en el lugar del hallazgo.
“Es un
espacio donde se llevaban a cabo ceremonias públicas. Como no podían ser hechas
sobre el Templo Mayor, el sacerdote bajaba y en esta estructura realizaba sus
actividades religiosas”, dijo De Maria y Campos.
Acompañado por el arqueólogo
Raúl Barrera, responsable del Programa de Arqueología Urbana (PAU) y encargado
del hallazgo, el funcionario dijo que es uno de los principales edificios
asociados al Templo Mayor y que representa un importante hallazgo porque
permitirá conocer las actividades religiosas que se hacían en este
espacio.
Este Cuauhxicalco, que puede considerarse como uno de los hallazgos
más relevantes hasta el momento, se ubica frente al templo de Huitzilopochtli,
dios de la guerra. Una estructura prehispánico de cuyas paredes destacan varias
cabezas de serpientes que lo adornan.
“Es una estructura circular a manera de
plataforma. No sabemos la altura real que pudo haber tenido, pero tenemos su
desplante, el nivel de piso y vemos que presenta un recubrimiento de estuco muy
bien conservado”, comentó a su vez Raúl Barerra.
Otra parte de esta
estructura prehispánica, que se consolidará y podrá verse por el público a
partir de una ventana arqueológica, ha sido localizada por el arqueólogo
Leonardo López Luján en el predio de Las Ajaracas, donde en 2006 fue descubierto
el monolito de la diosa Tlaltecuhtli.
Barrera, quien también tiene a su cargo
los trabajos de investigación del Templo del dios Ehecatl y el Calmécac, en la
calle de Guatemala, señaló que este Cuauhxicalco tiene una evidente relación con
el dios Huitzilopochtli , tanto por la ubicación como por la localización de dos
lápidas decorativas que hacen referencia al dios de la guerra.
“Hay una
relación con el dios Huitzilopochtli, por las dos lápidas que están asociadas a
esta escultura y que están empotradas en un piso de lajas”.
Se trata de una
escultura en forma de chimalli o escudo de guerra, que de acuerdo con los
códices prehispánicos, corresponde a un arma defensiva que Huitzilopochtli
portaba en la mano izquierda. “Esta compuesto con algunos elementos
iconográficos como dardos que atraviesan el escudo y un diseño rectangular que
se asemeja a una bandera que está asociada a este escudo y otros elementos que
se conocen como bordas de pulmón”, explicó Barrera.
La otra lápida representa
a un Chalchihuitl, figura en forma de círculos, con una serie de plumas a su
alrededor y algunas volutas de humo. “Son las cuentas de piedra verde o jade,
pero también se asocia con el sol. Hay una relación entre el Chalchihuitl y la
representación solar porque presenta lo que parece ser plumas alrededor y
algunas representaciones de humo”, dijo Barrera. Esto, explicó, tiene sentido
porque el fuego guarda una relación con la guerra y por lo tanto con
Huitzilopochtli.
Primeras etapasRaúl Barrera asegura que este edificio,
que podría ser uno de los cinco Cuauhxicalco, que según las crónicas de fray
Diego Durán y fray Bernardino de Sahagún existieron en el recinto sagrado de
Tenochtitlán, se encuentra en una primera etapa de trabajo y que no se descarta
que en el proceso se localicen ofrendas asociadas.
“El edificio continúa
hasta el predio de Las Ajaracas y atraviesa por la calle de Guatemala. Con los
siguientes excavaciones esperamos encontrar las escalinatas, que, creemos,
pueden estar por el lado oeste-poniente con relación al Templo Mayor”,
indicó.
“Ahorita estamos en una primera etapa que es la delimitación y la
conservación del edificio, después continuaremos con las excavaciones y sondeos
más específicos para tratar de conocer el sistema constructivo, algunas otras
etapas constructivas e incluso la ubicación de algunas ofrendas”, dijo.
A
pesar de que de la estructura prehispánica únicamente se conservan 1.5 metros de
altura, explicó que se han localizado otras etapas constructivas.
“La altura
específica de esta estructura la desconocemos porque los mismos mexicas la
desmantaleron parcialmente en la parte superior para poder ampliar la plaza
frontal del Templo Mayor”, dijo el arqueólogo.
Lo que tenemos ahora, agregó,
se localiza dentro de la etapa número cuatro, que corresponde a 1469-1470 d.C.,
época del gobernante mexica Axayácatl. “Pero se han encontrado restos de las
siguientes etapas constructivas. En la etapa seis, el piso está hecho de
andesita color rosa, mientras que la etapa número cinco es un piso donde
predominan las lajas de basalto, asociadas con bloques de andesita rosa”,
explicó el arqueólogo, quien aseguró también que hallazgos como este demuestran
que en el recinto ceremonial de Tenochtitlán todavía falta mucho por entender y
comprender.