- Por diez días la capital cubana se llenará de libros
Rusia como invitado de honor, aportará obras de autores universales como Fedor Dostoievski, Leon Tolstoi y Andréi Turgenev
LA HABANA.- Expositores de más de 40 paises, llegarán con alrededor de 600
novedades editoriales y más de tres mil 500 títulos de autores contemporáneos y
clásicos de los siglos XIX y XX, a la 19 Feria Internacional
del Libro de La Habana, del 11 al 21 de febrero en el Parque
Morro-Cabaña.
Con Rusia como invitado de honor, además de las obras de
autores universales como Fedor Dostoievski, Leon Tolstoi y Andréi Turgenev,
pertenecientes a 63 sellos editoriales, por mencionar tan sólo algunos, este
país ofrecerá un ciclo de cine denominado 'Clásicos basados en obras
literarias', con títulos que a decir de los organizadores son verdaderos tesoros
cinematográficos.
Otra de las actividades que ofrecerá el pabellón ruso
será las conferencias magistrales de alrededor de 200 intelectuales, que entre
escritores, traductores y artistas ofrecerán a lo largo de dos semanas que
durará la feria.
También habrá una muestra fotográfica dedicada al medio
siglo de relaciones bilaterales entre Rusia y Cuba y otra más sobre el 150
aniversario del natalicio del escritor Antón Chéjov.
Por lo que respecta
al ciclo de cine, las cintas que se proyectarán a partir 12 de febrero en el
Multicine Infanta, representa una buena oportunidad para revisar, recordar,
apreciar desde otra perspectiva esta cultura europea.
Aunque la selección
tuvo como objetivo en consonancia con el mega evento literario programar filmes
basados en narraciones mayoritariamente de siglos anteriores, de cualquier
manera los criterios de producción, realización dirección de arte e incluso
actuación son bien diferentes a, por ejemplo, esas mismas obras desde lecturas
hollywoodenses.
Lo cierto es que el ciclo remitirá al espectador tanto a
esas páginas imborrables como a las singulares maneras en que, una vez, décadas
atrás, las recreó la pantalla grande a través de su única productora estatal
(Mosfilm) en la extinta Unión Soviética.
Descorre las cortinas una de las
piezas más conocidas de la época, "La guerra y la paz" (1965-67), que parte de
la célebre novela de León Tolstoi: rodada en cuatro partes que dirigió el
también actor Sergei Bondarchuk, quien conquistó en 1968 el Oscar al mejor filme
no hablado en inglés.
"Nido de Hidalgos" (1969), de uno de los grandes
cineastas de entonces, Andréi Mijálkov Konchalovski ("El lustre"), se basa por
su parte en una obra de otro grande de las letras rusas decimonónicas: Andréi
Turgenev.
La obra trata el triángulo amoroso que trasunta a la vez las
complejas relaciones familiares y sociales de la aristocracia rural, exhibe la
reciedumbre estética y la sólida mano de su realizador.
No podía estar
ausente de este panorama el hermano de Andréi, Nikita Mijalkov ("12"), quien en
su "Pieza inconclusa para piano mecánico" (1977) incorporó a la gran pantalla
otro indispensable de la narrativa decimonónica: Antón Chéjov.
Lo
anterior, al lanzar una mirada tan vasta como intensa a la variada tipología que
formó la alta sociedad en ese minuto histórico, con una corrosividad y una
ironía que no se extravió, al contrario, en el trasvase artístico.
De
este afamado narrador se apreciará también 'La dama del perrito" (1960, Iosif
Heifits), otra historia de amor imposible resuelta a nivel fílmico con sutileza
y elegancia análogos al original libresco.
Del escritor ruso más
contemporáneo y leído en la actualidad, Fiodor Dostoievski, se proyectará uno de
sus títulos emblemáticos, "Crimen y castigo", esta vez desde el estilo de Led
Kulidzhanov.
El cineasta sintetizó en 1970, en dos partes, con fidelidad
y conocimiento de causa, la tragedia de la culpa y el perdón, el pecado y la
redención, la pobreza y la paz interior que tanto obsesionaron al escritor en
vida, y plasmó en muchos de sus libros.
Otra de guerra es "El Don
apacible", según la novela homónima del Premio Nobel Mihail Shólojov y llevada a
la pantalla en tres partes por Sergei Gerasimov en 1958.
Se trata de toda
una epopeya de Rusia a inicios del siglo XX, la Primera Guerra Mundial y la
Revolución de Octubre, con admirables escenas bélicas, magma trágico donde se
desarrolla la historia personal del protagonista, 'Grigori
Melejov'.
Tempranos relatos de Máximo Gorki ("La madre") alimentaron el
texto fílmico "Los gitanos van al cielo", de Emil Lotyanu, muy bien recibida en
su momento de estreno (1976):
El campamento de este peculiar grupo étnico
en la aldea Besarabia en la segunda mitad del siglo XIX (suburbio provincial del
Imperio austrohúngaro) sirve de marco a historias de amor cruzadas y relatadas
con lirismo, sensibilidad y belleza, huyendo del folclorismo y la postal al
uso.
Por último, "Romanza cruel" (1984) parte de la obra teatral de A.
Ostrovsky "La muchacha sin dote", y es una tragedia moderna concebida con toda
la fuerza, el dolor y la poesía del alma rusa.