RABAT, MARRUECOS.- La exposición
"Amrik" muestra estos días en Rabat a través de escogidas fotografías
diversos aspectos de la influencia árabe en América del Sur, un legado
que comenzó a manifestarse con el desembarco hispano-portugués en el
Nuevo Mundo.
En el entorno más típico de la capital marroquí, la
zona amurallada más antigua de la ciudad, conocida como kasbah de los
Udayas, un centenar de instantáneas revela la herencia que los árabes
dejaron en "Amrik", nombre con el que designaron al Nuevo Continente.
La exposición fue inaugurada en Brasilia en mayo de 2005 con motivo de
la primera Cumbre de América del Sur y de los Países Árabes (
ASPA), y
ha pasado ya por Sao Paulo, Quito, Nueva York, Madrid y El Cairo, entre
otras urbes, antes de llegar a Marruecos de la mano de la Embajada de
Brasil y del Ministerio marroquí de Cultura.
"El paso de 'Amrik' por Rabat tiene el objetivo de demostrar también a
los marroquíes que las cumbres árabe-sudamericanas, como la que se
mantuvo en Qatar a finales de marzo, no son únicamente una idea
política, sino que responden a un fenómeno histórico", explicó a Efe el
embajador de Brasil en Rabat, Virgilio Moretzsohn de Andrade.
Por ello, esta exposición recoge el trabajo de 23 fotógrafos de Brasil,
Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Chile, Argentina, Uruguay
y Paraguay, que plasman las influencias árabes en todos los ámbitos de
la vida cotidiana del subcontinente.
El vocabulario, las costumbres, la música y la gastronomía de estos
países quedaron marcados por la llegada de los inmigrantes de origen
árabe entre el último cuarto del siglo XIX y principios del siglo XX.
Gran parte de la herencia árabe llegó a América del Sur a través de los
portugueses y los españoles, especialmente por la amalgama que se
produjo en el territorio andalusí entre Oriente y Occidente, durante el
período de dominio musulmán, en la Edad Media.
En cambio, Sudamérica apenas ha dejado huella en los usos árabes,
puesto que, como subrayó Moretzsohn, "América siempre había sido un
continente receptor de inmigrantes y tan sólo con las crisis de las
últimas décadas comenzó un flujo a la inversa, pero la emigración hacia
los países árabes es muy escasa".
Un ejemplo destacado es que, mientras una comunidad de casi diez
millones de personas de árabes o sus descendientes vive hoy en día en
Brasil, los sudamericanos que parten hacia los países árabes lo hacen
para volver a sus raíces.
"Amrik" busca el origen de las reminiscencias árabes que continúan
arraigadas en la cultura del subcontinente americano, en los
instrumentos que actualmente son la base de la música tradicional
brasileña, en los azulejos y mosaicos característicos de la
arquitectura mudéjar y la decoración de Oriente Próximo.
La exposición exhibe en fotografías el mestizaje de culturas que llevan
a perder la noción de su ubicación geográfica, ya que muestran tiendas
de vestimenta oriental, espectáculos de danza del vientre, mezquitas,
iglesias ortodoxas de rito oriental, celebraciones familiares y
momentos de quietud cotidiana.
Como explicó a Efe el embajador brasileño, "'Amrik' es un mosaico de
evidencias emblemáticas" de que el mundo árabe "ha ayudado a moldear la
identidad suramericana", y un acercamiento de las fronteras entre ambas
culturas, tan separadas geográficamente, pero con una proximidad
cultural manifiesta.