Fórmula sencilla: realizar una película por año con un presupuesto módico y evitar las chucherías del mundo del espectáculo -contar los ingresos de taquilla, obsesionarse con las críticas, codiciar los premios- que lo distraerían de su rutina
La excéntrica genialidad de Woody Allen le permite trabajar sin preocuparse por la taquilla. ARCHIVO